Las clases

En una clase, el alumno aprende esto de una manera práctica guiado por las manos del profesor. Para el alumno puede resultar desconcertante porque aunque parece que el profesor no está haciendo nada, en realidad se producen múltiples cambios.

El sistema nervioso del alumno está asimilando una gran cantidad de información nueva como resultado del suave contacto del profesor. Éste no manipula de la misma manera que un quiropráctico o un masajista. Sólo coloca sus manos sobre el alumno, inhibe y da direcciones con su mente; son señales que se transmiten a través de sus manos. Un profesor de la técnica Alexander nunca enseñará cual es la posición perfecta sino que pretende enseñar cómo conseguir un mejor uso de sí mismo que dé como resultado un mejor porte.

¿Cuántas clases?

Aunque los beneficios de la técnica son evidentes después de las primeras clases, se considera que el alumno necesita entre veinte y treinta sesiones para integrar la técnica y acceder a los beneficios sin ayuda del professor.  Algunas personas con dolores crónicos necesitan continuar las clases durante un tiempo indefinido mientras que para otras es una herramienta más para utilizar mejor su cuerpo y después de haber aprendido a aplicar los principios básicos de la técnica vuelven periódicamente por periodos cortos para afinar su proceso.